Tratamientos adicionales al trabajo de galvanizado

Hoy os enseñamos algunos ejemplos, muy interesantes, que demuestran lo versátil que es el tratamiento de galvanizado cuando se aplica como base para combinar con otras técnicas.
El acabado galvanizado suele utilizarse como un único procedimiento, pero, si se desea, es posible obtener resultados excelentes combinándolo con: barnizado, serigrafiado, cepillado e impresión tampográfica y láser.

Barnizado

En sectores tales como el de los electrodomésticos y el de las instalaciones hidrosanitarias, el galvanizado sumado a un barnizado brillo o mate proporciona una durabilidad adicional al producto acabado, confiriéndole una calidad elevada con costes considerablemente inferiores respecto al empleo de metal.

Incluso tras haberlo utilizado miles de veces, el acabado seguirá siendo exactamente como al principio. En las imágenes, podéis ver los efectos:

  • metal black brillo, más barniz mate
  • oro estándar, más barniz brillo
  • coral brillo, más barniz brillo

Efecto cepillado

El cepillado es una proceso mecánico de elaboración que consiste en labrar un objeto, antes sometido a tratamiento de galvanizado, con unos cepillos especiales que generan el típico efecto abrasivo, recreando una superficie mate-semibrillante con leves surcos paralelos bien definidos.

Las placas galvanizadas que veis en la galería de imágenes pueden sustituir perfectamente las de acero forjado, pero con un coste 7 veces menor, como mínimo.
Se logran niveles altísimos de elegancia a precios mucho más accesibles que los del acero:

  • Níquel pulido brillante, sometido después a cepillado mecánico, al que se le ha aplicado, por último, barniz mate. El efecto que se obtiene es el típico del acero.
  • La segunda pieza ha sido sometida al tratamiento de acabado galvanizado cromo brillo, después cepillada mecánicamente y luego barnizada con barniz brillo.

En ambos objetos, el barnizado crea el efecto NO TOUCH: no quedan huellas, dejando el producto siempre brillante y limpio.
En estos últimos dos casos, tras el galvanizado se efectúa un proceso doble de elaboración.

Impresión láser

La impresión láser es una técnica de elaboración sucesiva al galvanizado y consiste en eliminar el depósito galvánico mediante un rayo láser. Ésta se utiliza cuando el producto ha de emplearse con retroiluminación.
Efectivamente, el dibujo obtenido sobre la pieza mediante la impresión láser es resaltado luego por una fuente de luz situada detrás o en el interior del producto mismo.

Este tipo de labor ofrece un nivel de personalización elevado: la pieza galvanizada puede ser ultimada mediante la impresión láser de varios dibujos.
Dada la versatilidad de esta técnica de elaboración, el sector en el que más se emplea es la industria del automóvil: a partir de un único molde galvanizado (en este caso el de un botón) es posible obtener varias piezas, cada una de ellas con las letras deseadas.

Serigrafiado

La serigrafía es la técnica de elaboración más usada cuando hablamos de galvanizado. Todos, antes o después, hemos experimentado con las dos técnicas; todavía hoy se usa ampliamente, pero, como habéis podido observar, la tecnología nos ha permitido ir mucho más allá.

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